Te vi por vez primera y me tembló hasta la cadera,
Fuerte te abrace esta mañana frente a la ventana,
Tus ojos llenos de luceros me marcaron mis senderos.
Un día de enero me prometió que serias para siempre mi febrero,
Aunque no tenía esperanzas, me llenaste con tus enseñanzas,
Cada mañana te observaba desde mi ventana,
Con un anhelo para verte siempre por el riachuelo.
El sábado en la noche, soñé que íbamos en tú coche,
Tu mano rosaba mi mejilla, y me encendí como una bombilla.
Estábamos los dos cuando me dio un ataque de tos,
La alarma sonó e instantáneamente me despertó.
Algún día serás mío cuando te encuentre en el pasillo,
Que no sea solo un sueño y tú seas mi único dueño.
Escrito por: Stephanie Escriu

